Entrañable cierre de los 30 días en bici con la lectura de los microrrelatos ganadores 2022

De nuevo este año la librería Santos Ochoa acogió el acto de cierre de los 30diasenbici de Logroño.

Han sido 30 días intensos de promoción de la bicicleta como medio de transporte, y en este evento aprovechamos para repasar algunos momentos especiales y escuchar el testimonio de la experiencia de algunos de los profesores de distintos centros de Logroño que han pedaleado durante todo el mes.

 

 

 

 

 

 

Pero el contenido principal fue la entrega de los premios a los microrrelatos ganadores de este año, que tenían como condición incluir las palabras “cesta” y “timbre”. Gracias a las aportaciones desinteresadas de Santos Ochoa, Gato Peráltez, Pasión Ciclista y Hogar Ciclos,  tanto los seleccionados como los ganadores obtuvieron un detalle de material ciclista y libros.

 

 

 

 

 

La elección fue difícil en las dos categorías, y de entre los muchos relatos recibidos, estos fueron los seleccionados, que además fueron leídos al público por los propios autores y muy aplaudidos:

 

Categoría infantil: “La vida submarina”, de Bruno Sarasibar; “La pequeña abeja”, de Allende Bajo Lorenzo; “La bici roja del escaparate”, de Daniel Íñiguez; “Día tras día”, de Marta Aranzadi;…  y el relato ganador: “En Logroño, un día cualquiera”, de Héctor González Balmaseda:

 

Paseaba en bici por el Espolón con mi familia y me quedé viendo a los leones dormidos y escuchando el sonido del agua al caer, cuando de pronto escuché una voz. No sabía de dónde venía, Miré a todos los lados y no encontré a nadie. Estábamos el caballo, Espartero y yo. ¡El caballo me miraba y movía la bocal ¡Me estaba hablando!
Hola, llevo muchos años aquí sujetando a Espartero. Me cagan las palomas, me lleno de calima cuando soplan aires del Sáhara, paso frío en invierno y calor en verano, los turistas me ciegan con sus flashes….
Estaba realmente asustado, mi familia se había ido. ¡Me estaba hablando un caballo!
Toqué el timbre desesperadamente pidiendo ayuda, pero no acudía nadie. Entonces el caballo me dijo:
¿Me dejarás tu bici para sentar a Espartero y poder darme una vuelta por la calle Laurel? Me gustaría probar ese vino tan excelente del que todo el mundo habla.
Como el caballo me prometió que iba a volver pronto, le dejé la bici… ¡Con la cesta llena de chuches!
Y desde entonces en la fuente del Espolón está el Espartero montado en bici.

 

Categoría adultos:  “Port de la Lune”, de Marta Gil; “Biciclopía”, de Almudena Herrero; “Amor cíclico”, de Guzmán González; “Jugar a ser mayor”, de Lourdes Lasheras; … y el relato ganador:  “Él”, de Jorge Leonardo Pérez:

 

La niebla se deshace en hilos de plata, tamizando una luz que lucha por iluminar el timbre dorado de la bicicleta. La apoyo en una de las columnas de los soportales y suelto la vieja cesta de mimbre del abuelo. Soy consciente de lo atemporal de la pieza; sin embargo, conservarla, ejerce en mí un efecto balsámico en el corazón y en el alma.

«Cuando recorras la ciudad, respírala, disfrútala, respétala».

Eso me ha traído hasta aquí: arreglar la cesta para mantener vivo el espíritu de mi abuelo y de su ciudad, que es la mía.

Entro en la tienda. Me envuelven aromas, mezcla de tradición y leña quemada. Unos ojos grises, de mirada cansada, me escrutan con afecto. Le enseño la cesta, rota por el uso y el tiempo, y asiente ligeramente. Las palabras no son necesarias; la amistad entre los dos ancianos, tejida a base de trabajar décadas de sol a sol, es mi mejor salvoconducto.

Al salir, el dios Helios rasga las nubes de forma definitiva, anunciando una primavera tardía. Cojo la bicicleta, observo el cielo de Logroño y lanzo un beso al aire para ÉL.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con la fotografía de grupo pusimos fin a la campaña de 2022, animando a todo el mundo a usar la bici por nuestra ciudad no solo en abril, sino todo el año.

 

 

 

 

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